jueves, 19 de junio de 2008

La Curita Griega

Quién diría que una curita pegada en la sandalia no solamente duraría ya 9 meses, sino que además se volvería en una puerta para despertar tantos recuerdos?

Una vil y silvestre curita, puesta en la sandalia para evitar el roce incómodo con una ampolla en el pie. Una curita comprada a las carreras en un pequeño kiosco en la isla de Naxos, en pleno mar egeo durante el fin del verano en Grecia. Una curita, tan simple, tan pequeña, tan...barata. Pero sigue ahí. A pesar de sendos baños y largas caminatas, a pesar del calor y el frío, los viajes y tanto que ha pasado. Una curita que está a miles de kilómetros de ese kiosco griego, y ahora sigue pegada a esa sandalia, caminando sobre tierras andinas y todavía soportando agua, aire, calor y frio.

Una vil y silvestre curita. Una puerta para recordar un hermoso día de verano en Naxos, para pensar en momentos lindos y en una persona especial que estuvo a mi lado en el momento en que la famosa curita pasó de las manos del vendedor griego al comprador boliviano y a la sandalia, que ahora uso cada día...